
Reserva de la Biosfera Gran Canaria
Declarada en el año 2005
- Ficha
- La Reserva
- Actividad
- Territorio
- Biodiversidad
- Cultura
- Singularidad
La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, declarada el 29 de junio de 2005, abarca una superficie total de 103.594,56 hectáreas distribuidas entre 65.994,42 hectáreas terrestres (64%) y 37.600,14 hectáreas marinas (36%).
Municipios: La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria comprende 7 municipios, 3 en su totalidad (Artenara, Tejeda y La Aldea de San Nicolás) y 4 parcialmente (Mogán, San Bartolomé de Tirajana, Agaete y Vega de San Mateo).
Datos generales
Superficie total
103.594,56 ha
Superficie terrestre
65.994,42 ha
Superficie marina
37.600,14 ha
Año de declaración
2005
Municipios
7
Entidad gestora
Cabildo de Gran Canaria
Figuras de protección
Entre paréntesis se presenta/expone el número de figuras del mismo tipo existentes en la Reserva
- Parques Naturales (2): Tamadaba, Pilancones.
- Parque Rural (1): del Nublo.
- Monumentos Naturales (3): Roque Nublo, Tauro, Amurga.
- Reserva Natural Integral (1): Inagua.
- Reservas Naturales Especiales (2): Guguy, Los Marteles.
- Paisajes Protegidos (2): Las Cumbres, Montaña de Agüimes.
- Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) (6).
- Zona de Especial Conservación (ZEC) (16).
Otras figuras UNESCO: Patrimonio Mundial Paisaje Cultural Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.
La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria constituye un territorio de notable singularidad dentro del archipiélago canario, caracterizado por su compleja estructura geológica, su elevada biodiversidad y una larga historia de interacción entre la población y el medio natural.
Se trata de un espacio donde convergen paisajes abruptos, profundos barrancos, extensas áreas forestales, acantilados costeros y núcleos rurales dispersos que conservan una fuerte identidad cultural. Este territorio ha sido históricamente un ámbito de adaptación, donde las comunidades han desarrollado formas de vida ajustadas a un entorno exigente, configurando un paisaje cultural de gran valor.
Economía y aprovechamientos del territorio
Las actividades socioeconómicas en la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria están estrechamente vinculadas al medio natural y a los usos tradicionales del territorio.
La agricultura se desarrolla principalmente a pequeña escala, orientada tanto al autoabastecimiento como al mercado interior, destacando cultivos como el tomate, el plátano, el almendro o los frutales. En los últimos años se observa una creciente orientación hacia prácticas de agricultura ecológica.
La ganadería, fundamentalmente caprina y ovina, mantiene un carácter familiar y poco mecanizado. La producción de quesos artesanales, reconocidos a nivel internacional, constituye uno de los elementos más representativos del sector. Asimismo, pervive la trashumancia como práctica tradicional.
En el ámbito marino, la pesca artesanal representa una actividad económica y cultural relevante, caracterizada por el uso de técnicas tradicionales y embarcaciones de pequeña escala, que garantizan un aprovechamiento sostenible de los recursos.
Junto a estas actividades, el turismo de naturaleza, el senderismo, los deportes de montaña y las actividades recreativas marinas han experimentado un crecimiento notable, configurándose como un complemento económico importante.

Territorio, paisaje y valores ecológicos
El medio físico de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria se caracteriza por su gran antigüedad geológica, con más de 14 millones de años, resultado de procesos volcánicos y erosivos que han configurado un relieve muy abrupto. Este territorio incluye algunos de los macizos más antiguos de la isla, como Tamadaba, Inagua o Guguy, así como las grandes cuencas de Tejeda y Tirajana.
El paisaje presenta fuertes contrastes, con barrancos profundamente encajados, cresterías, grandes acantilados que superan los 1.000 metros de altitud y amplias cuencas hidrográficas, conformando un territorio de gran espectacularidad.
Las condiciones climáticas son muy variables debido a la diversidad altitudinal y a la orientación del relieve. Se registran desde ambientes semiáridos en la costa hasta condiciones de tipo subalpino en las cumbres, con importantes diferencias térmicas en distancias cortas.
La diversidad altitudinal y climática favorece la presencia de múltiples ecosistemas en un espacio reducido. Entre las formaciones vegetales más representativas destacan el matorral xérico costero (cardonal-tabaibal), el bosque termófilo, los pinares de pino canario, los retamares de cumbre y enclaves de monteverde en recuperación.

Patrimonio natural
La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria alberga una elevada biodiversidad, resultado de su diversidad ambiental, su antigüedad geológica y su carácter insular. En este territorio se han registrado más de 6.000 especies, con una importante presencia de endemismos, especialmente entre los invertebrados.
En el ámbito terrestre, la fauna presenta un notable interés, con especies emblemáticas como el pinzón azul de Gran Canaria (Fringilla polatzeki), uno de los vertebrados endémicos más representativos de la isla, asociado a los pinares de cumbre. También destacan diversas especies de reptiles endémicos, como el lagarto canarión (Gallotia stehlini), así como una gran diversidad de invertebrados, muchos de ellos exclusivos de la isla y adaptados a hábitats muy específicos.
La flora incluye numerosas especies características de los distintos pisos bioclimáticos, desde comunidades xerófilas adaptadas a condiciones de aridez hasta formaciones forestales más húmedas en zonas de mayor altitud o exposición favorable. Esta diversidad vegetal constituye uno de los principales valores ecológicos de la Reserva de la Biosfera y está estrechamente ligada a los procesos evolutivos propios de los sistemas insulares.

El medio marino asociado a la Reserva de la Biosfera constituye igualmente un espacio de gran valor ecológico. En él se desarrollan hábitats como las praderas de sebadales (Cymodocea nodosa), fundamentales para la productividad y biodiversidad marina, así como fondos volcánicos y comunidades del litoral y del circalitoral.
Entre las especies marinas más representativas se encuentran la tortuga boba (Caretta caretta), el delfín mular (Tursiops truncatus) y numerosas especies de cetáceos presentes en las aguas del archipiélago, tanto residentes como migratorias. Asimismo, destacan aves marinas como la pardela cenicienta (Calonectris borealis) y otros organismos asociados a los ecosistemas marinos, que contribuyen a la elevada diversidad biológica del área.
Patrimonio cultural
El patrimonio cultural de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria es el resultado de una prolongada relación entre la población y el medio natural de más de 1.500 años, configurando un paisaje cultural de gran singularidad y valor histórico.
Destaca especialmente el patrimonio arqueológico vinculado a los antiguos pobladores de la isla, con elementos como poblados trogloditas, necrópolis y espacios rituales excavados en la roca. Entre los enclaves más relevantes se encuentran Risco Caído, Roque Bentayga y la Necrópolis de Arteara, testimonios excepcionales de la cultura prehispánica de Gran Canaria.
La Reserva de la Biosfera alberga además un importante patrimonio etnográfico asociado a los modos de vida tradicionales de las zonas rurales y de cumbre. La agricultura en bancales, la ganadería extensiva, la pesca artesanal y el aprovechamiento de recursos forestales han modelado históricamente el territorio y siguen formando parte de la identidad local. Elementos como hornos de cal, hornos de brea, molinos, acequias o sistemas tradicionales vinculados al uso del pinar constituyen valiosos testimonios de estos aprovechamientos históricos.

La arquitectura tradicional y los asentamientos rurales dispersos, incluyendo casas-cueva y caseríos adaptados a la compleja orografía, forman igualmente parte del paisaje cultural de la Reserva de la Biosfera. En municipios como Artenara o Tejeda perviven ejemplos representativos de estas formas de ocupación del territorio, estrechamente vinculadas a la vida agrícola y ganadera.
Las tradiciones, fiestas populares y la gastronomía forman parte esencial de la identidad del territorio, destacando celebraciones como la Bajada de la Rama en Agaete, la fiesta del almendro en flor en Tejeda o la fiesta de El Charco en La Aldea de San Nicolás. La gastronomía local, basada en productos como los quesos artesanales, el gofio, el pescado fresco o los dulces de almendra, constituye asimismo una expresión destacada de este patrimonio cultural vivo.
Singularidad de la Reserva
La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria destaca por la estrecha relación existente entre paisaje, biodiversidad y cultura, visible en un territorio donde la evolución geológica de la isla y la adaptación histórica de la población han dado lugar a un paisaje de gran singularidad. En este espacio convergen importantes valores naturales con un destacado patrimonio arqueológico y etnográfico, especialmente representado por el Paisaje Cultural Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, declarado en 2019 Patrimonio Mundial de la UNESCO y otros enclaves vinculados a las antiguas poblaciones de la isla. Esta coincidencia territorial de dos figuras UNESCO hace que se gestione conjuntamente a través del mimos órgano como figura ADIM (“Área de Designación Internacional Múltiple”) de la UNESCO, a través del Instituto de Gestión del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.
Asimismo, la Reserva de la Biosfera constituye un referente, y un reto constante con un marco socioeconómico cambiante, en la integración entre conservación y desarrollo sostenible en un contexto insular, incorporando tanto espacios terrestres como una amplia franja marina y promoviendo modelos de gestión participativa orientados a la puesta en valor del patrimonio, el mantenimiento de los usos tradicionales y la mejora de la calidad de vida de la población local.






