
Reserva de la Biosfera de Lanzarote
Declarada en el año 1993
- Ficha
- La Reserva
- Actividad
- Territorio
- Biodiversidad
- Cultura
- Singularidad
La Reserva de la Biosfera de Lanzarote, declarada el 7 de octubre de 1993, abarca la totalidad de la isla de Lanzarote, así como la isla de la Graciosa y los islotes de Alegranza, Montaña Clara, Roque del Oeste y Roque del Este. La superficie total comprende 129.310 hectáreas distribuidas entre 90.610 hectáreas terrestres (70%) y 38.700 hectáreas marinas (30%).
Municipios: Arrecife, Haría, San Bartolomé, Teguise, Tías, Tinajo y Yaiza.
Datos generales
Superficie total
129.310 ha
Superficie terrestre
90.610 ha
Superficie marina
38.700 ha
Año de declaración
1993
Municipios
7
Entidad gestora
Cabildo de Lanzarote
Figuras de protección
Entre paréntesis se presenta/expone el número de figuras del mismo tipo existentes en la Reserva
- Parque Nacional (1): Timanfaya.
- Parques Naturales (2): Archipiélago Chinijo, Los Volcanes
- Reserva Natural Integral (1): Los Islotes.
- Monumentos Naturales (5): La Corona, Los Ajaches, Montañas del Fuego, Islote de Hilario, La Geria.
- Paisajes Protegidos (2): La Geria, Tenegüime.
- Sitios de Interés Científico (2): Los Jameos, Janubio.
- Reserva Marina Estatal (1): La Graciosa e Islotes del Norte de Lanzarote.
- Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) (5):
- Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) (11).
Otras figuras UNESCO: Geoparque Lanzarote y el Archipiélago Chinijo (Declarado en el año 2015).
Visita la web oficial de su reserva
Mapa de zonificación
Puede alternar entre vista satélite y zonificación arrastrando el cursor.

.
Núcleo
.
Amortiguamiento
.
Transición
Consulta el Plan de Acción
La Reserva de la Biosfera de Lanzarote, que incluye también las islas e islotes del Archipiélago Chinijo, se sitúa en el extremo oriental del archipiélago canario. Se trata de un territorio de extraordinaria singularidad, definido por un paisaje volcánico de gran espectacularidad, una fuerte identidad insular y una prolongada historia de adaptación humana a un medio ambientalmente exigente.
Lanzarote ha construido su carácter a partir de la convivencia entre naturaleza, cultura y esfuerzo humano. La vida en la isla ha estado históricamente condicionada por factores como las erupciones volcánicas, la escasez de agua, las sequías, el aislamiento geográfico y los antiguos ataques piráticos, circunstancias que han favorecido el desarrollo de soluciones locales de gran valor patrimonial, paisajístico y cultural.
Economía y aprovechamientos del territorio
Las actividades humanas en la Reserva de la Biosfera de Lanzarote se articulan principalmente en torno al turismo y la agricultura, dos sectores que han desempeñado un papel fundamental en la configuración reciente e histórica del territorio.
El turismo constituye uno de los principales motores económicos de la isla y se apoya, entre otros elementos, en una oferta singular basada en el paisaje, la cultura y el patrimonio. En este contexto destaca la Red de Centros de Arte, Cultura y Turismo, concebida en gran medida a partir de la visión del artista lanzaroteño César Manrique, que supo integrar arte, arquitectura, territorio y sostenibilidad en espacios de gran valor simbólico y turístico.

Junto a ello, la agricultura tradicional ha desarrollado sistemas de enorme singularidad para adaptarse a las condiciones de aridez, viento y sustrato volcánico de la isla. Entre ellos destaca especialmente el cultivo de la vid sobre cenizas volcánicas, un sistema agrícola excepcional que ha dado lugar al paisaje de La Geria, considerado uno de los ejemplos más singulares de adaptación agraria al medio volcánico a escala internacional. A este sistema se suman otras técnicas tradicionales como los arenados y el cultivo en jable, así como la agricultura de secano vinculada a especies como la papa, la batata, la calabaza, la sandía, los granos, el tomate, la higuera o la tunera.
En este contexto, los suelos volcánicos cubiertos por cenizas o lapilli presentan una notable capacidad para retener la humedad, lo que ha sido aprovechado históricamente por la población local para desarrollar sistemas agrícolas adaptados a un medio especialmente exigente.
La Food and Agriculture Organization (FAO) ha distinguido y designado en Lanzarote tres Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM): los arenados, el cultivo en jable y La Geria.
Territorio, paisaje y valores ecológicos
Lanzarote preserva un patrimonio geológico de relevancia internacional, con gran valor y buena conservación, donde es posible observar la interacción, a lo largo de más de 15 Ma, entre los procesos volcánicos y los erosivos y sedimentarios, tanto en ambiente continental como marino. El territorio está modelado por extensos campos de lava, conos volcánicos, malpaíses, calderas, tubos volcánicos y otras formaciones geológicas de gran interés científico, paisajístico y ecológico.
Uno de los máximos exponentes de esta geodiversidad es el Parque Nacional de Timanfaya, un paisaje surgido a raíz de las erupciones volcánicas del siglo XVIII, que transformaron profundamente amplias zonas de la isla y configuraron algunos de sus lugares más emblemáticos.
El clima es seco y árido, con precipitaciones escasas y una marcada influencia de los vientos alisios, que contribuyen a modelar tanto el paisaje como las estrategias ecológicas y productivas del territorio.

Patrimonio natural
El patrimonio natural de Lanzarote se caracteriza por una notable riqueza biológica adaptada a un entorno volcánico, árido y oceánico. La isla alberga aproximadamente 700 especies de flora vascular, entre las que destaca una importante representación de endemismos y especies adaptadas a condiciones ecológicas extremas.
Entre las especies vegetales más representativas se encuentra la tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera), junto a otras especies singulares como el bejeque farrobo (Aeonium balsamiferum), el bejeque de malpaís (Aeonium lancerottense), la margarita de Famara (Argyranthemum maderense), el tajasnoyo (Ferula lancerottensis) y el corregüelón de Famara (Convolvulus lopezsocasi), todas ellas representativas de la singular flora lanzaroteña.
Asimismo, algunas especies exclusivas de la isla presentan un especial interés desde el punto de vista de la conservación, como la jarilla de Famara (Helianthemum gonzalezferreri) y la jarilla de Guinate (Helianthemum bramwelliorum), ambas endémicas de Lanzarote y catalogadas en peligro de extinción, contando con medidas específicas de conservación y recuperación.

En cuanto a la fauna, Lanzarote alberga especies de gran singularidad, como el lagarto atlántico (Gallotia atlantica atlantica), endemismo canario propio de Lanzarote y varios islotes del Archipiélago Chinijo. También destaca especialmente el jameíto o cangrejo ciego (Munidopsis polymorpha), un endemismo que habita en el lago subterráneo de Jameos del Agua, que se ha convertido en símbolo de la isla.
El ámbito litoral y marino también posee un elevado valor ecológico, con presencia de sebadales, fondos volcánicos y hábitats costeros que albergan una notable biodiversidad y especies marinas de especial interés para la conservación.
Patrimonio cultural
El patrimonio cultural de Lanzarote refleja de forma muy clara la relación histórica entre la población y un territorio volcánico, árido y limitado en recursos, dando lugar a un paisaje cultural de enorme valor.
Desde el punto de vista arqueológico, sobresale el yacimiento de Zonzamas, considerado uno de los asentamientos aborígenes más relevantes de la isla. El patrimonio histórico se manifiesta también en núcleos urbanos de gran interés como Teguise, antigua capital insular, así como en una arquitectura tradicional, adaptada a las condiciones ambientales, caracterizada por las casas encaladas, los volúmenes cúbicos, el uso de piedra volcánica y la pintura azul y verde en la carpintería exterior.

Especial relevancia adquiere el paisaje cultural de La Geria, uno de los mejores ejemplos de adaptación agrícola al medio volcánico y una de las imágenes territoriales más representativas de Lanzarote.
En este contexto, la figura de César Manrique resulta fundamental para comprender la proyección contemporánea del patrimonio cultural insular. Su obra contribuyó decisivamente a consolidar una visión del territorio basada en la integración entre arte, paisaje, arquitectura y sostenibilidad, visible en espacios como Jameos del Agua, el Mirador del Río o la Fundación César Manrique.
A ello se suma un importante patrimonio etnográfico e inmaterial, expresado a través de fiestas populares, romerías como la Romería de Los Dolores, la música tradicional, la gastronomía, la artesanía en barro, los calados y rosetas, así como los saberes vinculados a la captación y gestión tradicional del agua y a las prácticas agrícolas adaptadas al medio insular.
Singularidad de la Reserva
La Reserva de la Biosfera de Lanzarote ocupa un lugar especialmente singular dentro del conjunto de Reservas de la Biosfera de Canarias. Su principal rasgo diferencial reside en la extraordinaria visibilidad de la relación entre volcanismo, aridez, ocupación humana y construcción cultural del paisaje.
Pocos territorios insulares expresan con tanta claridad la capacidad de adaptación de una comunidad a condiciones ambientales extremas. Lanzarote ha sabido transformar la escasez de agua, la acción del viento, la presencia de cenizas volcánicas y la dureza del medio en una fuente de soluciones territoriales, paisajísticas y culturales de gran valor.
A ello se suma una trayectoria destacada en la defensa de un modelo de desarrollo basado en la calidad paisajística, la identidad local, la integración entre cultura y naturaleza y la sostenibilidad territorial. Además, el Consejo rector de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote opera, desde 1996, como un órgano de participación, vigilancia y asesoramiento a la gestión pública.





