
Reserva de la Biosfera de Fuerteventura
Declarada en el año 2009
- Ficha
- Información
- Actividad
- Territorio
- Biodiversidad
- Cultura
- Singularidad
La Reserva de la Biosfera de Fuerteventura, declarada el 27 de mayo de 2009, abarca una superficie total de 354.815,25 hectáreas distribuidas entre 166.139,40 hectáreas terrestres (47%) y 188.675,85 hectáreas marinas (53%).
Municipios: Los 6 municipios de la isla (Antigua, Betancuria, La Oliva, Pájara, Puerto del Rosario y Tuineje).
Datos generales
Superficie total
354.815,25 ha
Superficie terrestre
166.139,40 ha
Superficie marina
188.675,85 ha
Año de declaración
2009
Municipios
6
Entidad gestora
Cabildo de Fuerteventura
Figuras de protección
Entre paréntesis se presenta/expone el número de figuras del mismo tipo existentes en la Reserva
- Parques Naturales (3): Corralejo, Jandía, Islote de Lobos.
- Parques Rurales (1): Betancuria.
- Monumentos Naturales (4): Montaña de Tindaya, Montaña Cardón, Cuchillos de Vigán, Ajuy.
- Paisajes Protegidos (2):Vallebrón, Malpaís Grande.
- Sitios de Interés Científico (1): Playa del Matorral.
- Humedal Internacional RAMSAR (1): Saladar de Jandía
- Zona de Especial Conservación (ZEC) (16).
- Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) (9)
- Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) (1).
La Reserva de la Biosfera de Fuerteventura fue declarada por la UNESCO el 27 de mayo de 2009. Comprende la totalidad del territorio insular y una amplia franja marina circundante, conformando un espacio de gran valor ecológico, geológico, paisajístico y cultural.
Fuerteventura, la isla más antigua del archipiélago canario, constituye un territorio de gran singularidad dentro de Canarias por la combinación de sus paisajes áridos, su amplia diversidad geológica, sus ecosistemas terrestres y marinos y una larga historia de adaptación humana a un medio marcado por la escasez de agua y la dureza climática.
Sus extensas llanuras, macizos montañosos, campos de lava, sistemas dunares, playas, acantilados y grandes espacios abiertos conforman una identidad territorial muy reconocible. A ello se suma un rico patrimonio cultural asociado al mundo rural, a la ganadería, a la pesca y al aprovechamiento tradicional del agua y del territorio.
Economía y aprovechamientos del territorio
La principal actividad económica de Fuerteventura es el turismo, tanto de forma directa, a través del alojamiento y los servicios asociados, como indirectamente mediante otros sectores vinculados, entre ellos la construcción y parte del comercio y la restauración.
Junto a ello, aunque las actividades tradicionales tienen hoy un peso económico menor, el sector primario continúa desempeñando un papel fundamental en la conservación del paisaje, la identidad cultural y el equilibrio territorial de la isla. La agricultura, la ganadería, la pesca y la artesanía mantienen un valor estratégico no solo desde el punto de vista económico, sino también ambiental, patrimonial y social.
En este contexto, la isla conserva sistemas agrarios tradicionales especialmente adaptados a la aridez, como las gavias, los nateros y otros sistemas de captación y aprovechamiento del agua, que constituyen un ejemplo destacado de adaptación sostenible al medio. La ganadería caprina ocupa un lugar central en la cultura majorera y da lugar a uno de los productos más emblemáticos de la isla: el queso majorero, con Denominación de Origen Protegida y reconocido internacionalmente por su calidad.

Territorio, paisaje y valores ecológicos
Fuerteventura presenta una gran singularidad geológica y paisajística. Con una antigüedad aproximada de 22 millones de años, es la isla más antigua de Canarias y uno de los mejores observatorios paleontológicos y geológicos del archipiélago para comprender los procesos de formación y evolución de las islas oceánicas.
Su paisaje refleja una larga historia geológica marcada por el vulcanismo, la erosión y los deslizamientos, que han modelado un territorio de llanuras extensas, lomos afilados, macizos montañosos, valles abiertos, campos de lava, malpaíses, sistemas dunares e inmensas playas. Esta evolución ha dejado al descubierto algunos de los materiales geológicos más antiguos de Canarias, al tiempo que convive con formaciones más recientes, como el Volcán de la Arena, en el norte de la isla.
Las condiciones climáticas de Fuerteventura están determinadas en gran medida por su proximidad al continente africano, situado a apenas 100 kilómetros. Esta posición geográfica, junto con su escasa altitud, su relieve relativamente suave y una pluviometría muy reducida, hacen de la isla uno de los territorios más áridos y semiáridos de la Unión Europea.

Patrimonio natural
El patrimonio natural de Fuerteventura se caracteriza por una biodiversidad especialmente adaptada a condiciones de aridez, insularidad y fuerte influencia marina. La isla alberga una elevada diversidad de hábitats terrestres y marinos, así como una notable presencia de especies endémicas y amenazadas.
En el medio terrestre destacan los sistemas dunares y playas, las praderas semidesérticas de la costa oeste, hábitat idóneo para aves esteparias, los macizos de Jandía y Betancuria, con enclaves de vegetación relicta de bosque termófilo, y las coladas volcánicas y malpaíses, que configuran una parte esencial del paisaje insular.
La flora vascular de la isla incluye más de 500 especies, entre ellas más de 60 endemismos canarios y alrededor de 15 endemismos exclusivos de Fuerteventura. Entre las especies más representativas se encuentran el cardón de Jandía (Euphorbia handiensis), la margarita de Winter (Argyranthemum winteri), la salvia herbanica (Pleudia herbanica) y el jorado (Asteriscus sericeus), todos ellos especialmente adaptados a las condiciones ecológicas de la isla.
En cuanto a la fauna, Fuerteventura destaca especialmente por su importancia para la conservación de aves de gran singularidad, como el guirre (Neophron percnopterus majorensis), actualmente en peligro de extinción; la tarabilla canaria (Saxicola dacotiae), catalogada como vulnerable; y la hubara canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae), símbolo insular y también considerada en peligro de extinción. Entre los mamíferos terrestres destaca asimismo la musaraña canaria (Crocidura canariensis), endemismo exclusivo de las islas orientales del archipiélago. A ello se suma una importante variedad de endemismos de moluscos terrestres asociados a ambientes húmedos de las zonas altas, favorecidos por la lluvia horizontal presente en las cumbres de mayor altitud.

El ámbito marino presenta igualmente un alto valor ecológico. En él se encuentran charcos intermareales, zonas húmedas costeras, veriles, bajas sumergidas, praderas de algas pardas, blanquizales, sebadales y playas de arena de diferente origen. Estas aguas albergan una importante biodiversidad, incluyendo 27 especies de cetáceos y 4 especies de tortugas marinas avistadas en el área marina de la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura.
Patrimonio cultural
El patrimonio cultural de Fuerteventura está profundamente vinculado a la adaptación histórica de la población a un territorio marcado por la escasez de agua, la aridez y la disponibilidad limitada de recursos naturales.
Desde el punto de vista arqueológico, destacan enclaves como el poblado de La Atalayita, así como los grabados petroglifos de Tindaya y otros vestigios asociados al poblamiento aborigen y al uso tradicional del territorio. Este legado se complementa con un amplio patrimonio etnográfico vinculado al medio rural y a las actividades productivas tradicionales.
Entre los paisajes culturales más representativos de la isla sobresalen las gavias, los nateros y las cadenas, sistemas históricos que combinan el aprovechamiento del suelo y del agua y constituyen una expresión ejemplar de agricultura de conservación adaptada a la aridez. A ello se suma un importante patrimonio construido asociado al mundo rural, donde destacan los molinos y molinas, las gambuesas, los hornos de cal, las salinas costeras y otros elementos ligados a la economía tradicional.
La cultura majorera sigue viva a través de numerosas expresiones festivas, gastronómicas y artesanales. Entre ellas destaca la Romería de la Virgen de la Peña, patrona de la isla, así como tradiciones singulares como la Apañada de Cofete, práctica ganadera tradicional vinculada al manejo comunitario del ganado caprino en estado semisalvaje. También sobresale la producción artesanal, especialmente la vinculada a la palma, la elaboración del queso majorero y el consumo de productos tradicionales como el pescado jareado y la carne de cabra.

Singularidad de la Reserva
La Reserva de la Biosfera de Fuerteventura ocupa un lugar singular dentro del conjunto de Reservas de la Biosfera de Canarias por la combinación de su antigüedad geológica, su carácter árido y semiárido, la amplitud y buen estado de conservación de muchos de sus paisajes, y la estrecha relación entre sus valores naturales y culturales.
Fuerteventura representa de forma especialmente clara la capacidad de adaptación de la población a un medio ambientalmente exigente, a través de sistemas tradicionales de aprovechamiento del agua, prácticas agrarias y ganaderas adaptadas al territorio, y una cultura material e inmaterial profundamente vinculada al paisaje.
A ello se suma una destacada apuesta por la sostenibilidad, especialmente en el desarrollo de energías renovables y en la utilización de la desalación de agua de mar como recurso estratégico para garantizar el abastecimiento hídrico en un territorio marcado por la escasez de precipitaciones.
A ello se suma una importante riqueza marina, con una elevada biodiversidad y presencia destacada de cetáceos y tortugas marinas, así como una creciente apuesta por la sostenibilidad y la conservación ambiental. En este contexto, destaca el proyecto de reintroducción de la tortuga boba (Caretta caretta), iniciado en 2005, así como los esfuerzos desarrollados para la recuperación de las poblaciones de guirre o alimoche canario (Neophron percnopterus majorensis), reforzando el papel de Fuerteventura como espacio de referencia para la conservación de la biodiversidad en Canarias.






